NÉSTOR GOYANES

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CRÍTICAS

El Sol del 25…
Es curioso ver, en estas fechas de bicentenario, cómo algunos artistas hacen malabarismos para encajar en una temática que parece casi obligatoria.
Sin embargo, en el caso de Néstor Goyanes, estoy segura de que la presente muestra hubiera llegado igual, como consecuencia lógica de su búsqueda, A él le creo, inevitablemente.
La historia empieza hace mucho tiempo. Néstor trabaja siempre con el tema del tiempo, de los orígenes, de la propia historia. Hubo una serie magnífica a partir de cartas antiguas de sus abuelos inmigrantes; otra de los viajes que dieron origen a las migraciones. También una conmovedora de recuerdos escolares, en los que reproducía imágenes y frases de sus cuadernos de chico. En estos cuadernos  aparecían dibujos y frases que había repetido hasta el cansancio en sus años de escuela: entre ellos, el cabildo. Todos hemos dibujado el cabildo infinidad de veces, y supongo que Néstor debe haberlo hecho incluso más (el alumno que dibuja bien pasa al frente y dibuja un enorme cabildo en el pizarrón). Cuando uno es chico, la patria es la figurita  del cabildo con muchos paraguas delante y señoras con peinetón.
Ahora, en esta serie que se presenta, el cabildo es el tema excluyente: El cabildo tomado como lo tomábamos en esa época: como ícono de la patria. “Es raro notar que ahora la palabra patria está desprestigiada”, dice Néstor e intenta una definición personal: “La patria es como la casa de los viejos. Es el lugar al que uno vuelve siempre. Donde hay algo de vos mismo que quedó”. A partir de allí,  el cabildo se rodea de los siempre presentes soles que lo han seguido por toda su obra, soles que asoman, que brillan, que se esconden. Soles enormes, soles  luminosos y coloridos. Le gusta recordar la frase “el sol es el poncho de los pobres”. El sol como igualador, omnipresente para todos. Para los de adentro del cabildo, que estaban haciendo historia, y para los de afuera. Para los de ese día de lluvia y para los que doscientos años después siguen dibujando cabildos en sus cuadernos.
La sensación es que Néstor siempre habla de la identidad. De la identidad propia, la familiar, la de los inmigrantes, la de la patria. Y lo hace desgranando sus códigos personales, presentando con guiños casi imperceptibles su propia simbología, con humor y  con una poética entrañable.
Néstor Goyanes no es un grabador convencional: su trabajo abigarrado, su empleo del color casi pictórico, sus grafismos fuertes y su profundo conocimiento de las técnicas que utiliza, lo  convierten en un personaje absolutamente singular dentro del panorama plástico.


Florencia Salas

La búsqueda de la identidad

Las personas nos pasamos la vida buscándonos, queriendo reconocer qué cosa somos… saber de dónde vinimos y encontrar, si es posible, certezas que confirmen dónde estamos y hacia qué lugar caminamos. Este hecho, que es consustancial a los seres inteligentes y que reside con mayor o menor profundidad en el pozo oscuro de la memoria o en las diatribas del porvenir, puede convertirse en una verdadera obsesión para muchos e, incluso, en un modelo de vida que se persigue con ahínco como catarsis necesaria para escapar de las redes de la locura.

La falta de identidad da pie a la ensoñación continua. No hay tierra, no hay espacio, no hay lugar, por tanto -por desconocimiento-, en donde hundir las raíces que nos dieron vida porque por algún avatar de la historia de nuestros ancestros se perdió en los recodos inexorables del tiempo pasado.

Hoy he tenido la oportunidad de charlar con un hombre al que las premisas que preceden a esta línea, han marcado tan de forma especial, que el poso de esa nostalgia, de esa orfandad histórica, conforma las líneas maestras por donde transita con brillantez y maestría toda su obra plástica.

Se trata del pintor, grabador, xilógrafo y litógrafo argentino Néstor Goyanes.

Encuentro a Néstor y a su mujer, la también grabadora y litógrafa Andrea Riccardi, en el Museo Provincial de Huelva, donde nuestro personaje tiene colgada en la Sala Siglo XXI una exposición que ya ha recorrido mil lugares: “De viajeros, inmigrantes y aventureros”.

Néstor es un hombre achaparrado, de cara amable, barba libertaria y gorra de marinero a lo Alberti o a lo Hemingway –que ambos también supieron mucho de aventuras, viajes y ensoñaciones-. Me saluda amablemente cuando me ve posando ante sus cuadros y charlamos por la senda que nos marcan las pinturas, y me va explicando, atento, los pormenores de la misma, sus significaciones ocultas… ¡Mira aquí! Si tuvieras una lupa, podrías ver –me dice- la pilila de este niño entre las piernas…

No soy un pintor ortodoxo, continúa, lo que me importa es el resultado de la imagen. Yo apunto más a lo emotivo, a lo sentimental… que a la técnica que utilice.

Veo que el sol está presente en casi todas tus obras, ¿por qué? –le pregunto-. Y me quedo pasmado con la respuesta: “El sol es el poncho de los pobres”. El sol es el ropaje de los pobres pero también es dador de vida. Los soles de Néstor son como girasoles grabados de iconos rituales, aunque no se perciban; disponen de un simbolismo casi mítico.

Los abuelos de Néstor eran gallegos, oriundos de Orense y de Lugo. Su abuelo se fue a Argentina y allí, poco después, recaló su abuela que iba para Cuba, pero el destino hizo que ambos enraizaran el árbol que dio continuidad a su familia en esa tierra.

Una de sus series “El árbol de la identidad”, intenta clarificar su pasado perdido, utilizando para ello las cartas y objetos encontrados en un cofre en la casa de su abuela. Esas cartas, me dice Néstor, solo anunciaban muertes o nacimientos de la familia o las amistades. En ellas, sobre el color sepia que inocula el tiempo, sobresalen gotas de lágrimas derramadas por la abuela o por la madre -que han quedado grabadas como signos inequívocos de la añoranza-. Esas cartas y esas fotos fueron para Néstor Goyanes una revelación. Al fin había un mapa de su vida y de las vidas de sus seres queridos. Caras, palabras, mensajes, desvelos, sueños, desgracias, alegrías, amores… En fin, todo aquello que comporta la vida de los seres humanos y que Néstor, como muchos hijos de inmigrantes desconocía o, al menos, no conocía con la profundidad y los detalles que deseaba. Ese cofre tenía en sí el pegamento, la esencia que permitía construir el árbol familiar de Néstor.

La búsqueda de la memoria familiar ha hecho de Néstor Goyanes un forjador de sueños. A Néstor, además, como a todo creador, le gustan los desafíos, o, quizá, este talante le venga inoculado sin que lo sepa, por la sangre de sus antepasados gallegos que circula por sus venas.

Néstor, con su mochila de fantasías –de añoranzas, de desarraigos, de saudades- y con los hechos pretéritos revelados por el cofre, ha construido desde entonces una obra única que refleja no ya, su historia familiar, sino la historia real o imaginaria de todos los inmigrantes. Sus frágiles barcos de papel surcando el abismo oceánico donde anidan monstruosas serpientes, sus obsesiones y fantasmas –que son la de todos los descendientes de inmigrantes que desconocen su historia-.

En un momento de la conversación, me comenta que ayer estuvo en Palos viendo las Carabelas y que se ha quedado asombrado por su pequeñez. Le digo que un estudio reciente parece que confirma que esas medidas están sobredimensionadas, que incluso, pudieron ser más pequeñas aún de lo que se muestra. Aprovecho el tema y le hago una pregunta a Néstor que me ronda la cabeza hace mucho tiempo y nadie me contesta con claridad. ¿Néstor, como crees tú que en esos barcos pudieron transportarse los caballos al continente americano? Néstor, afila los ojos, meditando, y me responde que no había caído en eso. ¿En qué lugar del barco se llevaba a los animales, el forraje para el trayecto, las monturas, etc., si son como cáscaras de nueces, le digo, surcando todo un mar de adversidades? No he caído, no he caído en eso, de hecho, en mis pinturas –en las que hay muchas carabelas- no aparecen caballos.

Néstor Goyanes, un pintor de raza de la sencillez y grandeza de un pino centenario, que ha encontrado en la búsqueda de su identidad un modelo original de expresar los sentimientos.

Néstor ha expuesto en infinidad de lugares: EEUU, Lituania, Irlanda, Canadá, Puerto Rico, Japón, Rumania, México, Perú…

Desde Huelva, Néstor y su esposa, marcharán a Córdoba y luego a Madrid, a la Biblioteca Nacional, donde auspiciada por la Fundación Largo Caballero participa en una colectiva titulada: “De la España que emigra a la España que acoge”, que el que firma tuvo la oportunidad de ver recientemente y degustar durante toda una mañana.

Néstor y Andrea, dos creadores plásticos en busca de sus raíces y de su futuro.

Paco Huelva
España. 6 de julio de 2007. Conversaciones con creadores.

"Obra de artista plástico argentino dedicada a la historia de los inmigrantes recorre España y gana premios"

‘De viajeros, Inmigrantes y Aventureros’ es el título de la exposición pictórica que Néstor Goyanes ha colgado en las paredes del Museo de Huelva, España. Es la primera vez que dicha sala alberga una muestra en solitario de un artista argentino. Las treinta obras que componen la muestra recorrerán el circuito de los principales museos municipales de España en lo que resta de 2007. Se prevé su exhibición en Argentina para el año próximo.

El lema "De la España que emigra a la España que acoge", sintetiza el espíritu de la propuesta. "Se trata de la oportunidad de cerrar un círculo y devolverle a España lo que ha sido creado en América bajo su inspiración. Claro que se trata de una búsqueda personal, pero entiendo que refleja la búsqueda de identidad y raíces de mucha gente. Mientras producía esta obra, en la tele daban Vientos de Agua y eso me hacía pensar en la vigencia del tema. Los argentinos descendemos de los barcos, no olvidar", afirma el artista.

Todo comenzó con un viaje a Galicia, esa tierra de los abuelos que lleva en el alma, con las cartas que su madre celosamente guardaba de los "parientes" que vivían allá. De allí surgieron una serie de obras sobre el "Árbol de la Identidad", donde la figura maternal y la de su abuelo se repetían constantemente. Técnicamente, sus cuadros son de condición mixta, ya que Goyanes mezcla en ellos "desde las más antiguas, como la xilografía y la litografía, hasta las más modernas, como lo son las realizadas por computadora".

El grabado es el resultado del trabajo realizado sobre una superficie de madera o metal, llamada plancha, por medio de instrumentos cortantes, punzantes o de ácidos. El resultado es la estampa, soporte generalmente de papel al que se ha trasladado la imagen por medio de la tinta, al poner en contacto la hoja con la plancha grabada entintada y ejercer presión con un tórculo o una prensa vertical. Existen diferentes técnicas para trabajar las planchas de metal: el aguafuerte, el aguatinta, el grabado a buril, la punta seca y la litografía.

Néstor Goyanes (1960) es egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón" y ha realizado estudios artísticos con autores como Ponciano Cárdenas (pintura), Osvaldo Attila (dibujo), Alfredo De Vicenio (grabado) y Rafael Gil (litografía), entre otros. Ha recibido numerosos galardones, el más reciente es la 1º Mención de Grabado que obtuvo este año en ConectArte International Art Contest. Expuso en el Centro Cultural San Martín, Museo Nacional del Grabado, Museo Provincial de Huelva, Salón Internacional del Grabado (Madrid, España) y en la Kanagawa Prefectural Gallery de Japón. Hay Goyanes colgados en el Museo Nacional de Grabado de Argentina, en el Taller de La Gráfica (La Habana, Cuba), en el Museo de Arte Contemporáneo de Cuzco (Perú), en el Florean Museum (Rumania) y en el Tama Art University (Japón) entre otros.

Escáner Cultural

Presentación del artista gráfico Néstor Goyanes.

Nace en Buenos Aires en 1960. Egresa de la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón" como Profesor de Dibujo y Pintura.Ha realizado estudios de pintura con Ponciano Cárdenas, dibujo con Osvaldo Attila, grabado con Alfredo De Vincenzo y litografía con Rafael Gil. Se ha desempeñado como ilustrador para distintas editoriales desde 1983.

Participa en numerosas muestras tanto individuales como colectivas en España, México,Chile, Brasil, Irlanda , Canadá, USA , Japón, Puerto Rico ,Lituania, Argentina…etc, entre las que destacamos:

Palais de Glace "de árboles , soles y muñequitos" Argentina, Centro Cultural General San Martín, "El Arbol de la Identidad " Argentina, Galería Mas Pi - Espai d' Art. Vergès. Girona España, Galería Artelite, "Apuntes de Artista". Litografías , Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa", Municipalidad de Junín. Provincia de Buenos Aires, Museo de Artes Plásticas "Pompeo Boggio", Municipalidad de Chivilcoy. Provincia de Buenos Aires, Salón Internacional del Grabado. XII Edición. Estampa 2004. Grupo Gráfica Hoy. Madrid. España, "Grabarte Artists". Oakland , Diez Artistas Gráficos Argentinos‰. Homenaje a Luisa Reisner. Vilnius Graphic Art Center. Lituania, “Litografía Argentina Contemporánea”. VII Edición. Museo Nacional del Grabado, Arte Correo. „ La Diva‰. Irlanda , “Grabarte Artists”. Oakland. California. EEUU, 6° Edition de la Biennale Internationale d‚Art Miniature. Québec. Canadá, Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe. Puerto Rico, International Print Triennial in Kanagawa. Kanagawa Prefectural Gallery. JAPÒN, 3º Small Engraving Internationa l Exhibition. Florean Museum. Maramures. Rumanía, "Litografías Porteñas y Gauchas". Museu de Arte do Rio Grande do Sul, Ado Malagoli. Porto Alegre. Brasil, Homenaje a García Lorca. Instituto Cultural Monte Carmelo. Providencia. Chile, 1º Salón de Grabado.U.A.A. Mexico …etc..

Con más de una treintena de Premios y Galardones cuenta con obra en museos e instituciones de indudable prestigio a nivel mundial , como pueden ser: Museo Nacional de Grabado. Argentina, Museo de Artes Plásticas Pompeo Boggio, Municipalidad de Chivilcoy. Argentina, Museo Ángel María de Rosa. Ciudad de Junín. Argentina, Museo de Arte Contemporáneo de Cusco. Perú , D.E.X.A. Universidad de Panamá, Florean Museum. Rumanía, Tama Art University. Japón, Fundación Museo del Grabado Contemporáneo. Marbella España, Embajada Argentina en Irlanda , Museo de la Aeronautica Argentina , …etc.

“…excelso tratamiento de la tonalidad. Locuaz e imaginativa proyección figurativa y justa estructuración en su conjunto.

Gran Maestría en la selección e inclusión de los elementos que componen cada una de sus obras provocando una clara lucha conceptual en la mente del espectador. Sobriedad y claro gusto por la inclusión de elementos infantiles tratados seria y oportunamente, dotando a cada trabajo de una especial significación. ”

Escáner Cultural. Francisco Arroyo.
Crítico de Arte español.

Irlanda, Dublín: uina muestra de grabadores argentinos se presentó en la Casa Museo de Oscar Wilde

Néstor Goyanes viaja a través de los días de su niñez en búsqueda de su identidad. "Compone una compleja mezcla y estratos de imágenes y diseños en sus obras "Arbol de Identidad", señala Aidan Dunne. Goyanes, generosamente, donó una de sus obras favoritas a la Embajada Argentina en Irlanda que la expone ahora en uno de sus salones en Dublín.

argentinauniversal.info
Setiembre 2004

Néstor Goyanes, grabador litográfico.

Nació en 1960, en el legendario barrio de Pompeya. Egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, desde hace màs de una década.

Importantes premios de la plástica nacional galardonan su producción.

Caracteriza su retórica un tratamiento barroco de las imágenes en las cuales se ofrecen dos mundos diferentes, que se intentan reunir.

El artista instala el pasado como cita, como invitado a la tertulia de sus relatos, enfrentàndolo al presente que a la vez se une en esencia.

Una obra donde habitan todos los tiempos...

Galeria Hoy en el Arte

Con estas obras Néstor Goyanes, artista gráfico argentino, cierra una etapa que empezó hace algunos años con la serie del "Árbol de la Identidad".

Todo comenzó con un viaje a Galicia, esa tierra de los abuelos que lleva en el alma, con las cartas que su madre celosamente guardaba de "los parientes" que vivían allá, con las estampillas, con los sobres, con esas piedras que formaban el "Puente de la Abuela Petra", su primera litografía de gran tamaño. De allí en mas siguieron una series de obras sobre el "Árbol de la Identidad", donde la figura de la madre y el abuelo se repetían constantemente en una especie de danza profunda y sentimental, enlazados por cartas de torpes caligrafías y de errores gramaticales, pero llenas de algo que jamás se encontrara en un diccionario o enciclopedia: el amor y el sentimiento.

Estos inmigrantes son en realidad los continuadores de aquellos viajeros del siglo XV que salieron del Puerto de Palos en busca de "Las Indias" y sin saberlo encontraron un Nuevo Continente. Los une el mismo sentimiento de aventura, de despojo, de fascinación por lo desconocido y todos ellos finalmente anclaron hoy en la obra de N. G.

Interesante periplo este venir y volver de las culturas. Ayer trajeron sus naves llenas del viejo mundo, luego trajeron sus arcones y valijas cargadas de ilusiones y ahora todo vuelve transmutado en colores, formas y vibraciones maravillosas que nos transmiten las obras N. G.

El lirismo del color, la técnica sin ataduras, la desenvoltura en el hacer, son características de estas obras que hoy se nos presentan. Unidas por un hilo conductor (plástico y conceptual), tienen todas juntas la presencia que da el hecho de ser concebidas por un artista que mira el pasado para encontrar las respuestas a sus angustias presentes.

Parecería que el Arte, no como terapéutica, sino como profunda expresión del Hombre podría dar salida a las encrucijadas actuales. Esta introspección sobre el ir y venir de las culturas podría tal vez ser una respuesta a nuestro ser actual. Tal vez si nos adentrásemos en el mundo de estas obras de Néstor Goyanes, tal vez si reflexionáramos sobre su belleza, tal vez si pensáramos acerca de su contenido, podríamos extraer conclusiones que nos maravillarían.

El camino del Arte, como el camino de Santiago, como el camino de los Descubridores, hay que recorrerlo íntegramente, para poder descubrir y expresar todos aquellos sentimientos de que es capaz el Hombre.

Rafael Gil
Artista Plástico. Buenos Aires. Mayo 2007.

Empecemos por dejar claro que Néstor Goyanes es un artista de pies a cabeza, que maneja su dibujo y sus materiales de manera impecable, que acepta continuamente desafíos técnicos, estéticos, formales. Y además es grabador, lo cual en sí mismo, como decía Alfredo de Vincenzo, representa un continuo luchar con fuerza y sin renuncios. Y Néstor sale de esa lucha siempre airoso, siempre con cierta cara de orgulloso cansancio y una enorme sonrisa de satisfacción, de tarea cumplida. Pero si a eso se le agregan los barquitos, los árboles genealógicos, los chicos de escuela... cuando Néstor Goyanes habla de sus temas, habla de recuerdos personales que el espectador siente como absolutamente universales. O de recuerdos universales que el espectador siente como absolutamente personales. Alguna vez todos hicimos un barquito de papel para regalarle a un amigo, a un compañero de banco, o le escribimos el nombre amado para esconderlo despues. Todos tuvimos una abuela, bisabuela o tatarabuela que venía de un lugar lejano, que dejó cartas amarillentas en cajones que nunca fueron los nuestros pero a los que teníamos acceso en tardes que por lo general eran de calor, y mientras los grandes dormían la siesta aprendíamos a reconocer las diferentes estampillas e imaginábamos vidas que sin duda habían tenido muchísima más aventura que la nuestra, a través de fotos sepias con bigotes grandes. Todos tuvimos manchones de tinta en el colegio, el guardapolvo sucio y retos humillantes por portarnos mal en clase, y nos aburrimos en los actos. Y el que lo niegue no es persona de fiar, sin duda alguna, o tiene muy mala memoria. Por eso la obra de Néstor conmueve, toca algo profundo, apela a los recuerdos de cada uno, a la nostalgia. Porque habla de todos nosotros. Perfectamente.

Florencia Salas

En Néstor Goyanes lo actual y tradicional del grabado confluyen en atractiva armonía. Lo barroco de algunas de sus imágenes perviven con una lineal actualidad, que por momentos trasciende el fuerte expresionismo originario.

Sus catedrales anudan en un solo giro el movimiento y sentido estético. Son pedazos de eternidad trabajados como sutiles aguafuertes y aguatintas. También aparecen en su obra melancólicos rincones de barrio, que sintetizan la esquematización de la imagen ilustrativa para convertirse en sueños transfigurados de ideas sugeridas.

La obra de Néstor Goyanes trasciende por su riqueza los inquietos alardes del oficio, al que sin embargo se dedica con verdadera devoción.

Al respecto y en particular refiriéndose a su obra, el maestro Alfredo De Vicenzo ha puntualizado con sabiduría:

“el aguafuerte es tan completo y tan pleno de posibilidades que el saber elegir algunas de sus tantas riquezas, eso sólo, constituye un arte!.

En cuanto a la elección de los medios de expresión, De Vicenzo sostiene que Goyanes acertó en su elección, y se jugó, optó por el barniz blando, una técnica ideal para las imágenes emotivas, sensibles y de gran riqueza cromática, cuyas texturas permiten un dibujo sensitivo y plástico; con ellos Goyanes obtiene una verdadera calidad de expresión pictórica que le permiten anudar y encontrar la síntesis de un lenguaje tan personal y barroco.

Este artista participa desde 1977 en diversas exposiciones. Ha obtenido premios de relevancia en muchas de ellas, los que atestiguan la solvencia y eficacia alcanzada en la disciplina del grabado que practica con asiduidad.

Manuel Madrid
“LA ACTUALIDAD Arte y Cultura”. Noviembre 1996

Debo portarme bien

La gráfica latinoamericana y en especial el grabado en la Argentina, se han desarrollado en el último cuarto de siglo XX de una manera extensa y profunda. Esto ha permitido que muchos artistas se expresen en concursos, bienales y exposiciones generando una actividad gráfica equiparable a la de otros campos del quehacer artístico, alcanzando una calidad y excelencia reconocida internacionalmente. Dentro de este panorama se inserta la obra del artista argentino Néstor Goyanes. Esta serie de grabados “Debo portarme bien” son un intento de reflexión acerca de la identidad, la infancia y todos aquellos mandatos que nuestra sociedad, autoritaria y coercitiva, nos impone desde nuestro nacimiento. Las décadas vividas por N.G., sus ancestros gallegos y los recuerdos de su infancia forman el contenido de esta muestra. El continente, es a su vez de gran riqueza plástica, siendo el grabado la técnica elegida para comunicar sus mensajes, utilizándolo con una gran libertad. Paradójicamente este refinado artista del color lo elige en lugar de la pintura, tomándolo más alla de su ortodoxia y logrando obras de neto sentida pictórico, pero de carácter profundamente gráficas, debido al buen conocimiento de los recursos brindado por el grabado y sus técnicas. Esta serie de obras por forma y contenido pertenecen a una etapa de madurez del autor, que dueño de un lenguaje y una técnica, se dedica a expresar, sin trabas, sus obsesiones y fantasmas, tornándose por momentos barroca y asfixiante tiene una nostalgia (morriña?) y un lirismo que nos hace sentir estar frente a un “sueño en color”, logrando a través infinitas impresiones litográficas, de utilización del collage y el chine-colle y de algo tan antiguo como el origen mismo del grabado: el sello. Todo esto desemboca en una obra única, sobre un soporte de papel hecho a mano, realizado por artesanos especializados y llena de signos, símbolos e imágenes que hacen fascinante su decodificación. Próceres, banderas, barco, dibujos infantiles, randas de muñequitos de papel, etc. Forman la iconografía que maneja N.G. para lograr atraparnos en su universo propio y darnos minutos de magia impresa sobre papel, utilizando elementos tan antiguos como los usados por el hombre desde la prehistoria: línea, color, forma y espacio. Es finalmente el espectador el encargado de completar la obra de N.G., un universo que nos propone desde áreas alejadas de los centros de poder y para que más alla de la globalización, puedan entenderse espíritus distintos, que hablan en el viejo y milenario lenguaje del hombre el ARTE.

Rafael Gil

"De viajeros, inmigrantes y aventureros"
Pocas veces en la vida, un hombre se encuentra expuesto y zarandeado por tantos y tan importantes términos ligados a la vida de los hombres y mujeres de forma real y también metafórica: el viaje, la inmigración, la aventura y la mar.

El viaje:
Siempre viajamos para incorporarnos a la vida, incluso en el momento de nuestra futura muerte.
Cumplimos con nuestro deber, participando en los ciclos de la vida y el movimiento.
En nuestra circunstancia concreta de existencia, en el mundo que conocemos, el viaje es sinónimo de cambio, de adentrarse en las complejidades de los hombres y mujeres que habitan en las distintas geografías de la tierra.

Inmigración:
Es una condición que caracteriza a todo ser vivo. Representa la independencia, la rebeldía, el inconformismo, la ilusión, los sueños, el amor a la vida, el compromiso, la valentía…inmigrar implica atreverse a sumergirse en el mundo de la aventura, exponiéndose a diversas adversidades y circunstancias.
Todos inmigramos, porque dentro de nuestro ser sufrimos transmutaciones.

La aventura:
Descubrimiento, crecimiento,… sorprenderse, abrirse…

La mar:
La mar como espejo del hombre y la vida,

La mar como baño de lágrimas:
¿¡¡ cuánta gente vertieron sus historias al mar, acompañadas de intensos llantos ?!!,
La mar como inmersión espiritual,
La mar como viaje al yo y a lo desconocido,
La mar como símbolo de comunicación, porque de ella siempre se enamoró el hombre y quiso entregarse.
La mar como el jardín de los paseos de nuestra alma.
La mar como referente de un corredor de fondos, pues, aunque rodeada de ruidos, siempre se encuentra sola, y en constante ritmo.
La mar como tumba de los secretos, amiga de la soledad, generoso lecho para mentes estresadas, auténtico desnudo del término vida,
La mar como cruce, encuentro y descubrimiento de culturas.

Todos los términos citados anteriormente constituyen el cuerpo y alma de la presente muestra del grabador bonaerense Néstor Goyanes.
Néstor empuña en su ser, como herencia de sus abuelos gallegos, la condición de inmigrante español. Sus abuelos al igual que muchos españoles inmigraron vía marítima viajando detrás de su sueño.
La obra gráfica de Néstor es auténtica explosión de grafismo y color. Sus caligrafías nos sumergen en el tiempo transportado a través de las cartas coleccionadas y protegidas por su madre. Y los sellos como final de trayecto y recorrido.
Ante la obra de Néstor, es difícil, emocionalmente, para todo hombre y mujer, experimentados en viajes y distancias, resistirse ante el empuje de las lágrimas que buscan salida para bañar la piel de toda historia de inmigración, separación y aventura.

Dr. Samir Assaleh
Huelva, 25 de junio de 2007.

Grabados
El aguafuerte es tan completo y tan rico en posibilidades, que el saber elegir algunas de sus tantas riquezas, eso sólo constituye un arte.

Néstor Goyanes realmente acertó en dicha elección y se jugó, optó por el barniz blando, una técnica ideal para las imágenes emotivas, sensibles y de gran riqueza cromática, cuyas texturas permiten un dibujo emotivo y plástico, justo para los que poseen una expresión pictórica, como lo es el de Néstor Goyanes, que las sabe usar, para su mundo tan personal y barroco y además las sabe controlar para evitar excesos, en su justo punto de la obra plástica.

Alfredo de Vincenzo

Dibujos y Pinturas.
La ciudad, polifacética reunión de edificios, personajes y sucesos. La ciudad de los niños y los ancianos; de antiguos bares; de los gatos... el dibujo de Néstor Goyanes abre una ventana a esa metrópoli. Más allá del mero hecho paisajístico o descriptivo, su imagen le sirve para evidenciar un sordo drama urbano. Es entonces, cuando los personajes, mesa de café por medio, se enfrentan sin diálogo; cuando se impregnan de falsía; o el estrecho ámbito de un colectivo denota la agresividad contenida.

Goyanes dibuja con muy acusados rasgos naturalistas, con rasgos que a veces se aproximan al grotesco o a la burla solapada. Traza las cotidianas tragedias urbanas casi humorísticamente, con un dejo de esperanza que se trasluce muy sutilmente.

"La paz sea contigo" reza uno de sus dibujos

Jorge Jofré

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