FLORENTINO SANGUINETTI

inicio     perfil      trayectoria      obras      críticas

CRÍTICAS

por Raúl Santana

Cuando el Profesor Osvaldo Svanascini se presentó en mi despacho con el Dr. Florentino Sanguinetti -Director del Hospital de Clínicas- con el propósito de gestionar una muestra de su pintura, confieso que me inquieté. Pensé que un médico que ostenta semejante responsabilidad profesional, tal vez no reuniera como pintor, los méritos necesarios como para exponer en el museo. Por supuesto que hasta entonces no conocía a Sanguinetti, ni su nombre ni su pintura, y pude comprobar que sí lo conocían y habían dado cuenta de su tarea artística una buena cantidad de colegas, no sólo de nuestro medio sino de otros medios europeos.

Por otra parte, conociendo la responsabilidad y la experiencia profesional de Svanascini no podía dudar: debía prepararme para, al menos, tener una grata sorpresa. Me apresuro a confesar que cuando conocí la obra de Sanguinetti ella superó ampliamente mis expectativas.

Construida como un diálogo íntimo y celebratorio, esta obra se yergue como una solitaria constelación, de ahí que no se presta con facilidad a ser encasillada en las tramas o "ismos" que se desarrollan en la actualidad en nuestro medio. En este sentido, no pude dejar de recordar a ese otro gran solitario que fue Xul Solar. Y aunque sus imágenes formalmente difieren, se emparientan por la sutil elaboración de mundos simbólicos cargados de extrañas y mágicas resonancias. También como en Xul, debemos señalar en el artista un amor compartido a la estética de Paul Klee, estética que Sanguinetti conoció profundamente en sus años de formación alemana.

Pero quiero señalar obstinadamente que la condición solitaria de esta obra, que tal vez para algunos podría aparecer como un enigma, constituye su más auténtica riqueza porque nos conduce a lo inesperado en un mundo cuyas tramas y automatismo s impiden lo que logró Sanguinetti: el necesario vacío para que la obra se manifieste.

Raúl Santana / Director del Museo de Arte Moderno / 1995

por Osvaldo Svanascini

En los ocultos ejercicios de la memoria, reside a veces ese virtual conocimiento que se correlaciona más allá de su intrínseca realidad.
Transformar, presentir los argumentos sin hacerlos ostensibles, a la manera de un reencuentro velado. Es lo que se aprehende de manera sutil en los últimos trabajos de Florentino Sanguinetti.

"Así, toda desfiguración del mundo creará la fantasía de un mundo sin dolor, que, no obstante, será escenario de un acaecer de riqueza desbordante", había señalado Walter Benjamin.
La pintura de Sanguinetti -elaborada en virtud de refinados trámites, se identifica con el placer de huir de toda significación reconocible, para transformarla desde un enfoque unilateralmente estético.
Suerte de equilibrio que fluctúa entre los valores plásticos concretos, la sensualidad matérica, y el goce por el principio artesanal mismo.

Por otra parte muchos son los ingredientes que de manera directa o indirecta pueden advertirse en la formación de este pintor: su tránsito europeo, que implicara la asimilación inteligente de sucesos artísticos capitales; su cercanía a toda manifestación musical; su periplo en Alemania, y su nostalgia por las diferentes imágenes originadas en los campos y paisajes de nuestro país.
Otra de sus permanentes constantes: una temática -tanto no-figurativa como abstractizando formas reconocibles- que evade todo tipo de dramatismo, y otorga preponderancia a la limpia frescura del color.

En los trabajos de la década del sesenta, manifiestamente abstracta, las formas geométricas planas, ciertos grafismos, se hallan organiza- dos mediante la utilización de una materia untuosa, aplicada con espátula, técnica a la que se halla sujeta su obra a partir del óleo. No es difícil establecer cierto vínculo, alguna inspiración con Paul K1ee, a quien indagó y sobre quien realizara incluso diferentes estudios.
No es sin embargo una dependencia. Lo mismo podría inferirse del uso del collage, con relación al surrealismo. Sanguinetti no se halla neutralizado por esas influencias. Su pintura de este período explora compositivamente el espacio pero solamente como compromiso con su forma de equilibrio. A los colores optimistas, siempre decantados, opone blancos y grises, alentados por una textura que conserva alusiones informalistas.

Pasa algo similar a sus acuarelas, que truecan la textura del óleo por la participación de dinámicas manchas y la incidencia de las transparencias. En todo caso torna a ser el color, el que determina el eje compositivo.

En la década del setenta los elementos utilizados en la yuxtaposición se vuelven más disímiles: objetos de metal, barajas, envueltos en una atmósfera subreal. Una manera de asimilación indirecta de las cosas reconocibles.
En la década siguiente, y posteriormente, Sanguinetti incluye la imagen humana, mariposas, ángeles, pájaros, que se tornan espectadores en la medida de una enumeración más lírica que literaria, más onírica que fehaciente.

Es cuando su pintura determina un grado de evocación inferida, quizás teñida de ternura, a veces fantasiosa, y la proposición rescata desde fantasmas renacentistas hasta remembranzas de tiempos y personas, en un mundo sin agresiones, sin desenlaces condenatorios, acaso apegados a un optimismo sensible, a cierta gracia lúdica, a un presentimiento positivo.

En las obras de este pintor, no existen sombras intimidatorias o críticas soslayadas. Todo es manejado en función de su paciente rescate.
Una frase de Marguerite Yourcenar parece subrayarlo: "Estoy cerca del núcleo misterioso de las cosas así como en la noche nos hallamos, en ocasiones, cerca de un corazón."

Osvaldo Svanascini / Presidente de la Asociación Argentina de Críticos de Arte / Marzo de 1995

por Constante Orlando Paladino

El lirismo evidente, transitivo en la pintura de Florentino Sanguinetti, hace cierta la aseveración de que todo arte es poesía, si por tal aludimos a su entraña sensible, acompañante de sus apoyos estilísticos, en el necesario sinfonismo de lo plástico: composición, exacto dibujo, color, etc..
Es un contenido amor por los seres y las cosas, que lo pueblan en sustancia; y un abstractivo lenguaje, veraz, cierto, conforma la materia plástica, abarcando la envolvente de las cosas dadas al pincel y a las telas. Nos acercan a las exactas vertientes que parten desde su espiritual y visual entrañamiento, gozoso sentir y hacer, convirtiéndonos en virtuales y gananciosos partícipes.

Constante Orlando Paladino / Presidente de la Asociación Estímulo de Bellas Artes / 2-1995

por Nelly Perazzo

Maurice Blanchart ha escrito que "...al presente la esencia misma del mundo es ser discontinuo. Como si hiciese propiamente falta -agrega- edificar un mundo sobre el carácter dislocado, discordante y fragmentario del ser...". La obra de Florentino Sanguinetti parece confirmar este aserto. Elementos diversos se integran en una imagen que no quiere dejar nada de lado, tal es la conciencia de la complejidad del mundo actual que tiene el autor de estas acuarelas con collage.

Hay una voluntad de ordenar 10 fragmentario en una estructura de base, apoyo constructivo que permite la articulación, el enriquecimiento, la dinamización con gran libertad dentro de un orden que se presenta como necesario. La composición así, en una insistente vuelta a la bidimensionalidad, deja actuar a la fantasía, a las asociaciones fortuitas, a la sensibilidad.

Porque la obra de Sanguinetti no es de acceso fácil, está preñada de futuros desarrollos. Bajo un cierto aire acogedor, bajo la seducción del color, un universo secreto nos aguarda.

Una de las observaciones que surgen a poco de contemplar estas obras es que se ubican fuera de la zona de neta influencia de la escuela de París. Este artista conoce, y conoce muy bien, el arte alemán del siglo XX. Pero si K1ee o los artistas de Munich o Schwitters se muestran como background que el conocedor intuye como estímulo fecundo, la poética desarrollada en estas obras es totalmente personal.

Nelly Perazzo / Miembro De la Academia Nacional de Bellas Artes / 6-1976

por Romualdo Brughetti

En el secreto proceso de las formas, por esos ignotos mecanismos con los que Florentino Sanguinetti depura sus esencias' consciente o inconscientemente - como buen psicólogo de sí mismo y del arte- las raíces expresionistas acuden a él en sus vínculos con la enseñanza de los maestros de esa corriente germánica de la plástica -Klee, preferentemente- ya que el muy singular artista suizo, acaso el creador más original del siglo XX, supo otorgar un lirismo espiritualizado, con gracia e ironía a sus imágenes, vuelto hacia la luz mediterránea más que a las brumas nórdicas, magia que alumbra a nuestro pintor.
Ese encuentro en Florentino Sanguinetti -espíritu de rigores y fervores latinos- y su adentrarse en las conquistas visuales contemporáneas, en la multiplicidad de los procedimientos y en la libre actividad de la mente tras la ruta de no esclarecidos enigmas que adensan el mensaje, lo llevan a una consustanciada relación con su ser interior; sacude tantas ramas secas, caen del árbol tantas hojas caducas, y evidencia la serena imaginería que punza en lo ignoto y visualiza una poética de las formas y los colores, que emergen con acentos propios en su pintura.

Romualdo Brughetti / Mienbro De la Academia Nacional de Bellas Artes / 4-1976

por Romualdo Brughetti

Deseo remarcar algunos hechos fundamentales en la obra de Florentino Sanguinetti, algunos argumentos concernientes a su técnica y las nuevas experiencias contemporáneas, a sus contactos con el expresionismo alemán, a su expresión estética.
Artista culto, sagaz indagador de mundos visuales, Florentino Sanguinetti utiliza diversas técnicas, del dibujo al óleo y la acuarela, y acude a la espátula y al pincel, a la vibración táctil de la materia y al collage, en un depurado proceso intelectual de la imagen en la que alía fantasía y realidad. Sus formas son abstractas y bidimensionales, afinados el color y la textura, y curiosos los elementos reales que aplica sobre el cartón o papel. Su expresión indaga 10 irracional, el absurdo, el misterio, y en él subyace la cautivante visión de KIee.

Romualdo Brughetti / From the National Academy of Fine Arts / 4-1976

por Suzanne Koranyi

Así como lo hiciera una vez Marcel Proust, también el artista argentino Sanguinetti se encuentra ahora en la búsqueda del tiempo perdido. Este médico graduado, estudió bellas artes en Munich como becado del Servicio de Intercambio Académico; y ha obtenido numerosos premios internacionales.

La creación polifacética de Sanguinetti, comprende entre otras cosas la pintura al óleo y el collage, con un tratamiento muy original del metal incorporado. También la técnica del collage ha penetrado en las acuarelas, que brillan en todas las tonalidades cromáticas de un espectro luminoso.

Sanguinetti, que ha estudiado intensivamente la obra de Paul Klee, utiliza la combinación de elementos de variada categoría para retener simbólicamente los recuerdos de su adolescencia.
Así se entremezclan en las vibrantes y claras bandas de colores, viejas estampillas, recortes de publicaciones amarillentas, ilustraciones de avisos ya hace tiempo olvidados. A través de la estructura de estas acuarelas se advierte que Sanguinetti no intenta una visión comprensible del pasado, sino una imagen que se fortalece por intermedio de los sentimientos, y que ofrece siempre prioridad al doble sentido y no a una objetiva simplicidad.
Las alegrías cromáticas infantiles y el placer en el juego de las yuxtaposiciones se unen al conocimiento del irremediable retorno al pasado.
La mariposa de múltiples colores parece ser un símbolo de todo aquello, así como los numerosos recortes anatómicos seleccionados de libros médicos, que descomponen una imagen del hombre disgregada hasta sus últimas estructuras. Lo que en una primera observación aparece como armónico enigma plástico poco complicado, subdividido en muchas estructuras compositivas aisladas, y bellamente coloreado, ofrece, luego de una detenida compenetración intelectual y sensible, el premio de la silenciosa melancolía del artista.

Suzanne Koranyi / Bonn / 26-9-1976

por Julio Saez

Sanguinetti pone en evidencia en cada una de sus obras su particular característica, constituida curiosamente por la unión de lo americano -color y diseño de marcada influencia indígena- a todo
10 que su espíritu ha sabido captar de los grandes maestros europeos con los que ha estado en contacto durante dos años, en los que siguió cursos de pintura en la Academia de Munich.

Es una verdadera aventura penetrar en las obras de Sanguinetti, donde su extraordinario universo se manifiesta en una significativa experiencia misteriosa, potentemente evocadora de una realidad en la que el tiempo juega con las formas un papel con- junto, que su minuciosidad de artista pleno expone en un medio mágico a través de los diversos elementos que utiliza para componer sus cuadros. .

Posee Sanguinetti una imaginación creativa en perfecta selección de medios, y una técnica excepcional impide que los mismos permanezcan envueltos en la discordia que perturba, para verse en cambio ceñidos en una natural conjunción, de modo positivo.

Sus obras parecen revelar estados de constante metamorfosis que no se soportarían si no fuera por la refinada atmósfera poética en que se producen.

Tanto sus óleos como sus acuarelas y collages, denotan en general un delicado gusto colorístico que nos hace más placentera la visión de su mundo misterioso.

Particularmente es en sus collages donde podemos apreciar que la utilización y transformación de los materiales 10 ubican como un artista que ha llegado a este modo de expresarse porque encuentra insuficientes ya los materiales habituales de la pintura. Desde el punto de vista de su arte, él encuentra que estos medios -llaves, monedas, naipes, etc . seleccionados y ordenados, le ofrecen en forma expeditiva un nuevo equilibrio totalizador para su quehacer artístico acorde con el principio de desprenderse de toda influencia y elemento coercitivo, para llegar a ser él mismo.

Julio Saez / 9-1976

por Prof. Sebastiano Caso

Una de las dimensiones más sugestivas de la poética pictórica de Sanguinetti es la vena lírica dominante en toda su obra, creada en un diálogo amoroso y melancólico que el artista teje sobre la puerta de lo desconocido, junto con las cosas de su pasado, y con un lenguaje rico en reminiscencias del arte milenario sudamericano, a la vez rígidamente equilibrado en un esfuerzo inagotable deinvestigación plástica.
Sanguinetti encuentra siempre el pasado en la dulce amargura de un sueño con nervaduras tristes e irónicas, a veces coloreado por una ligera sugerencia polémica. Luego vuelve a meditar en torno a ese pasado y lo rescata de la memoria excento de cualquier servidumbre a la realidad externa.
Un plasticismo apasionante arrolla a~ artista en una búsqueda ardiente de la materia, a la cual, con ánimo siempre insatisfecho, con una mano incansable, y sirviéndose de los recursos técnicos más nuevos y originales, desearía casi dar otra vida y con ella configurar otro rostro.
Florentino Sanguinetti es un pintor que parece no inquietarse jamás por su mundo circundante, que no se proyecta con los ojos hacia el futuro; todo lo escruta adentro.

Prof. Sebastiano Caso / University of Naples / 4-8/1965

por Osiris Chierico

Las pinturas de Florentino Sanguinetti son extrañas. Extrañas más allá de sus valores puramente plásticos, de su vigorosa afiliación a las nuevas formas de expresión; extrañas en todo lo que sugieren, en todo lo que parecen encerrar tras la elocuente geometría de sus signos. Se dirían remotos mensajes de alguna desaparecida civilización, trozos de antiquísimas vestiduras rituales, desprendimientos de muros milenario s en los que el tiempo agregó su lenguaje al del hombre deseoso de perpetuar un acontecimiento de la magia o convocar los poderes de la cábala. No en vano se llaman "Memoria submarina", "Incógnita rupestre", "La ciudad frente al mar" –que parece evocar la desesperada Poltarnees de Lord Dunsany- "El pórtico delante de los sueños", o "Paseo por la antigua metrópoli"; no en vano tampoco, su autor bebió en la fuente misma, la poética lección de Paul KIee, de quien ha recogido y asimilado su forma gozosa y musical de creación y esa técnica espiritual que el maestro basaba, según Cirlot, en "la sutil y constante interacción entre la forma instruida y el procedimiento".

Osiris Chierico / 14 -9-1963

por Osiris Chierico

A través de acuarelas y monocopias, Sanguinetti ha creado una bella y sugestiva obra que nos trae, con la presencia de un artista de maduros recursos formales y transparentada cultura ..10 que de ninguna manera quiere decir que intelectualice su dicción plástica- la certeza de que es posible experimentar en todos los caminos de la nueva expresión, sin abandonar por ello ciertas exigencias de la sensibilidad, aún estando dirigida ésta hacia paisajes, circunstancias y atmósferas de otros lugares, en otros tiempos.

Osiris Chierico / 29-4-1962

por Ernesto Ramallo

Sanguinetti nos demuestra no sólo que es realmente pintor, sino muy buen pintor. Domina el oficio, posee señalables dotes como colorista y un buen gusto que llega a 10 exquisito. Nótase un goce en la aplicación de la materia -un cierto trasfondo lúdico- a la que empero, domina siempre.
Acude con frecuencia a pintar sobre tela que luego adhiere a una superficie de sostén, que actúa como fondo neutro y estático, 10 cual propone una gran forma -'el trozo de tela, irregular- enriquecida por el tratamiento con empaste abundante y delicadas grafías. !
Esa oposición de 10 aparente rústico y 10 sutil comporta imágenes curiosas de indudable impacto.
Muy pocas veces el análisis de la pintura suele ponemos ante obras que denoten madurez y, por supuesto, ello es doblemente raro si se trata de un pintor joven. A esa condición infrecuente debemos en este caso agregar que el pintor es un teórico y un estudioso de las artes plásticas que actúa como crítico.

Sanguinetti une a su condición de hombre culto una sensibilidad de artista que, junto con su gran habilidad artesanal, configuran el ideal del pintor contemporáneo.

Ernesto Ramallo / 24-9-1963

Florentino Sanguinetti
Serene magic

A scholar of Paul Klee’s work; a friend of his son in Germany; author of a great 5 meter stained glass mural in the Bank of London in Buenos Aires (former Bank Branch in the Federal Capital); trained as a painter in the academy of Fine Arts of the university of Munich, Sanguinetti´s subjects are faces, butterflies, birds, fish, or at times keys or ironworks inlayed in the work with a transfiguring effect.

In the human configuration, faces may either disappear or gather significance in parallel color lines that degrade or complement each other, or consist of neutral shapes of a body where the skinned anatomy is inscribed.

Although placid may not be a classification for this painting, magically serene surely is. In itself disquieting for the mystery it stirs, it is beyond the artistic fist of ‘uglism’ so in vogue. A beauty of deep suggestion and no aggression. Certain romantic elements seem to underline his lucidly organizing vision. Sanguinetti composes his work with a pacing will, never contesting, eminently lyric. In some subjects the painting is energetically divided into sections, integrating with geometric efficacy and rehearsing perspectives within a general frontality. In such cases, substance is usually sumptuous, enriched by graphic representations achieved with the side of the brush in suggestive geometries of a tasty impasto that seem to respond to the expression of a palette knife.

The sense of rhythms Sanguinetti achieves in the organization of his paintings is to be praised. It places him near a modern baroque, between a suggested post-cubism and a scene of women and horses that could have been authored by Chagall.

In brief, a display of great dignity and learned craft, sustained by a sort of accompanying lyrism, that renders the contemplation of the valuable exhibit particularly pleasurable.

León Benarós

Las obras de Sanguinetti respiran, con pocas excepciones, un espíritu poético. Se trata de una pintura espiritualizada como aquella producida entre las dos guerras mundiales, que conduce a una intensa acentuación entre los contrastes de forma y color.

Sanguinetti usa la técnica del arte informal. Introduce con habilidad y buen gusto nuevos elementos (chapas, hierros, etc.) en su pintura, y encuentra encantos cromáticos en estampillas o trozos de papel. Círculos, triángulos, cubos, signos caligráficos y números, pueblan sus telas, que en su elevado ambiente lírico, constituyen una nota especialmente simpática y generadora de placer.

Resolviendo diferentes problemas de forma y color, todas las obras de Sanguinetti son de una muy rica multiplicidad y de una gran belleza plástica. De esta manera debe pues continuar el camino que dé ocasión a este joven pintor argentino, de proseguir su impulso comunicativo. Es el camino de la aventura artística que se basa en toda auténtica fuerza creadora. En ella reside y está contenido el sentimiento de felicidad que percibimos en el arte, oyendo, viendo y leyendo.

Argentinisches Tageblatt / 15-9-1963

Diseño y programación: Clic Multimedia